lunes, 18 de julio de 2011

Analizar la división política administrativa de Venezuela

Analizar la división política administrativa de Venezuela

La organización política y administrativa de un país se refiere a las entidades territoriales donde ejercen su poder los organismos del gobierno.

El territorio nacional está conformado por 23 estados; 311 islas, cayos e islotes, que constituyen las Dependencias Federales; y un Distrito Capital, donde se ubica la capital de la república: la ciudad de Caracas. Cada uno de los estados tiene un territorio definido, con una ciudad capital y autoridades gubernamentales, y está dividido en municipios y parroquias.

El territorio nacional está ordenado de acuerdo con lo establecido en la Constitución Nacional (1999) y el Plan Nacional de Ordenación del Territorio, que a su vez se compone de planes regionales de ordenación del territorio, planes nacionales de aprovechamiento de los recursos naturales, planes sectoriales, planes de ordenación urbanística, planes de las Áreas Bajo Régimen Administrativo Especial (ABRAE) y otros que demande el proceso de desarrollo integral del país. Según estos criterios, puede verse la división política del país en el complemento División política de Venezuela.

Describir las características económicas de Venezuela de la región llanera

La Región de los Llanos se caracteriza por un bajo relieve, ubicada en la zona central de Venezuela. Estas zonas son de especial importancia para la agricultura y la ganadería, especialmente el vacuno, porcino y caprino.

Esta zona fue muy importante para el país antes de la fecha de 1917 que fue cuando empezó a tomar auge el petróleo, para posteriormente quedar prácticamente abandonada por el éxodo campesino.

Actualmente la región de Los Llanos se encuentra en un período de recuperación económica protagonizada por la agricultura, sin embargo sigue siendo una región netamente rural y poco poblada.

Valorar la importancia de la planificación regional de la región llanera

Es importante porque en sus bastas tierras es posible desarrollar proyectos de agricultura y ganadería a gran escala que satisfagan las necesidades del país.

Identificar los diferentes organismos de planificación regional

Antecedentes recientes En Venezuela, la planificación de la nación ha sido un asunto oficial, una política de estado del más alto nivel, confinada a las esferas del poder público.

Con el surgimiento de CORDIPLAN y consecuente creación de las Organizaciones de Desarrollo Regional; esta responsabilidad fue compartida institucionalmente con los niveles nacional y regional.

Las labores de planificación estuvieron a cargo de personal altamente calificado, que abordó la difícil tarea de orientar el desarrollo de la Nación según criterios técnicos y científicos, en concordancia con el “Estado del Arte” de cada tiempo.

Un total de siete Regiones: Guayana, Oriental, Central, Los Llanos, Los Andes, Zulia y Centro-occidente; sirvieron de base para la articulación de la política nacional de desarrollo al nivel subnacional, conforme a la actuación de igual número de organismos de desarrollo.

Se transcurrió de la planificación “Sectorial”, “Normativa” a la planificación por “Problemas” y “Objetivos”, de allí a la “Estratégica”; este último enfoque aún se mantiene, con diversas modalidades y énfasis de aplicación. Siempre en manos del sector público.

A escala subnacional, también se hizo énfasis en la planificación del desarrollo de “espacios o territorios de interés especial”, así surgieron figuras como las Áreas Rurales de Desarrollo Integral, las Zonas Industriales, Zonas Francas, Zonas Portuarias, PROA, entre otros; más recientemente las Zonas Económicas Especiales, algunas de las cuales derivan en Zonas Especiales de Desarrollo Endógeno Sustentable, entre tanto cobran más y más fuerza los Núcleos de Desarrollo Endógeno.

Destacan los aportes que el enfoque “Prospectivo” introduce a la planificación estratégica, enriqueciéndola y favoreciendo la proyección de la labor “del gabinete al terreno”, “del claustro o la élite al pueblo”, “del futuro anhelado a la construcción compartida de un mañana posible”.

Este enfoque (estratégico-prospectivo) que cuenta con renombrada trayectoria en Europa y de él se tienen experiencias exitosas en América Latina, recién comienza a aplicarse en Venezuela a nivel “experimental”.

Los procesos de descentralización y desconcentración de poderes que se iniciaron en 1989 fortalecieron fundamentalmente a los gobiernos estadales y municipales, no obstante, carecieron de estrategias de desarrollo regional, ocurriendo tanto el debilitamiento del concepto de región como el de los Organismos de Desarrollo Regional ODR, con excepción de CVG y CORPOZULIA, cuyo énfasis en los roles de manejo de inversiones y aprovechamiento de los recursos mineros, las distinguen del resto.

La observación de la actual concentración de la población, y de las actividades económicas y sociales en torno al Eje Centro Norte-Costero, dan cuenta de la existencia de profundos desequilibrios en las múltiples dimensiones del desarrollo y en particular, del eventual fracaso en la teoría e implementación de la planificación regional tradicional.

El Sistema Nacional de Planificación: Apoyados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se da rango constitucional a la planificación, a su vez, a la participación ciudadana en sus diversas etapas.

Al mismo tiempo, ordena al Presidente de la República a la presentación de los “Lineamientos Generales del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social” (PNDES) al final del primer año del periodo constitucional.

Este plan se constituye en el núcleo de la planificación actual, del cual deriva el Plan Nacional de Inversiones Públicas, que a su vez se retroalimenta del Marco Plurianual del Presupuesto y éste del Plan Operativo Anual y del Presupuesto Anual de la Nación. La Ley Orgánica de Planificación, por su parte, constituye el hito jurídico en el cual se soporta todo el conjunto de instrumentos de la planificación nacional a sus diversas escalas. Los recientemente impulsados Consejos Locales de Planificación (CLP) y Consejos Estadales de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas (CEPCPP) perfilan como importantes engranajes a los fines de esta ley a los niveles municipal y estadal respectivamente.

Elaborado por Diego Dorado (ILPES-BID) Las instituciones de planificación: La propuesta del gobierno actual ha conducido cambios institucionales favorables a la nación, entre ellos la creación del Ministerio de Planificación y Desarrollo, que incluye en su estructura un Vice ministerio de Planificación y Desarrollo Regional, y la adscripción final de los ODR a dicho ministerio, eliminando la dualidad que hasta la fecha habían tenido estos organismos en términos de su adscripción técnica y presupuestaria.

No obstante la aún marcada presencia de la organización sectorial responsable de la ejecución y del centralismo político institucional, se fortalecen mecanismos que como el FIDES, LAEE, BANDES, etc.; favorecen el financiamiento y la ejecución de planes y proyectos de acuerdo a las exigencias de los estados y municipios, en correspondencia con sus propios intereses y el de las comunidades.

El surgimiento de una serie de instancias orientadas a la planificación y el desarrollo económico y social a nivel de los estados y en menor grado de los municipios acompaña estos nuevos tiempos, destacando la influencia que ha tenido el PNDES. Dichas instancias requieren aún mayor maduración e inserción acorde con los principios de participación ciudadana.

La directriz nacional El marco jurídico nacional, en esta oportunidad fundamentada en la Constitución y en la Ley Orgánica de Planificación orienta la planificación por senderos de menor incertidumbre a la de años pasados.

El Plan Nacional de Desarrollo Regional 2001 – 2007, busca imprimir una nueva fuerza a las regiones, para ello plantea tres grandes estrategias territoriales: 1. Fachadas de Integración: noción de integración del territorio (interna – externa) desarrollo y relaciones de los espacios fronterizos, énfasis en la infraestructura vial y multi-modalidad.

2. Ejes de desconcentración: noción de región – programa de fortalecimiento territorial al interior de la nación, con énfasis en infraestructura y servicios, atracción y retención de inversiones y población.

3. Privilegio de las actividades productivas según vocación y dinámica regional y local.

Pese a que estas políticas de desarrollo fueron ampliamente difundidas a nivel nacional, su concepción e incluso su promoción actual corresponden más a un delineamiento de “arriba hacia abajo”, en contraposición a lo apuntado en la CRBV y a la LOP.

Sin dudas, el irreversible proceso de participación y su efervescente dinámica a todo nivel, procurará mayor inserción en planes y políticas, hasta el logro de un adecuado protagonismo ciudadano futuro.

No se quiere decir con ello que los esfuerzos realizados carezcan de validez o legitimidad, en cambio, se apunta que es precisa la actuación ciudadana, corresponsable y protagónica en procesos de trascendencia local, estadal, regional y nacional, con miras a construir su viabilidad y sostenibilidad a todo nivel.

Así, si en un tiempo las “Consultas Públicas” tuvieron fundamentalmente la connotación de “Eventos informativos”, en la actualidad, y progresivamente más, éstas representarán “Espacios para la construcción”, y, contrario a tener que esperar la presentación de versiones acabadas sobre planes, políticas, prioridades, etc., elaboradas exclusivamente por salas técnicas, exigirán la integración ciudadana en todo momento.

Entre algunos de los aspectos a considerar con relación a la planificación regional del futuro, es preciso considerar lo relativo a la pertinencia de las Regiones como territorios para el ejercicio de la planificación.

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